2009-02-02

Beneficios de la banca, ¿ para reír o llorar ?.  

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Cuando uno se levanta de la cama y comprueba la cruda realidad, es difícil saber si reír o echarse a llorar. El Banco Santander y el Banco Bilbao Vizcaya acaban de anunciar, a bombo y platillo, que sus beneficios económicos durante el año 2.008 han alcanzado una cifra de 5.020 y 8.876 millones de euros, respectivamente.

¿ Cómo es posible que mientras los dos principales bancos del estado español obtienen enormes y desproporcionados beneficios económicos, en un año negro para la economía mundial, 1.280.300 de ciudadanos y ciudadanas han perdido su empleo durante el año 2008, un 66, 4% más respecto al 2007 y otros 10 millones de trabajadores ganan menos de 14.000,00 € al año ?. Cómo es posible que algunos a este sistema económico le llamen democrático y del bienestar ?.

¿ Cómo es posible que durante el primer año de la peor crisis económica que hemos vivido desde la II Guerra Mundial, algunos sigan haciendo enormes negocios especulativos y financieros, también en tiempos de crisis, mientras las deudas con respecto a los ingresos en las familias es el doble que las del año 2.004 y el impago de hipotecas para el año 2.009 se multiplicará por quince ?.

¿ Cómo es posible que la principal medida de nuestros dirigentes políticos, en este enorme desastre humano, sea inyectar a la banca 100.000 millones de euros de las arcas públicas del estado pagados religiosamente por todos los ciudadanos, a los mismos que ahora declaran estos inmorales beneficios, mientras el trabajador medio entre el año 1.995 y el 2.005 ha perdido un 4 % de su poder adquisitivo y ya 827.000 familias están sin ningún tipo de trabajo, un 87 % más respecto al año 2.007 ? ¿ Cómo es posible que esos mismos dirigentes políticos nos pidan moderación salarial o reducir los salarios, compartir la crisis y más competitividad ?.

Pienso que ya es hora de sacar conclusiones de tanto desastre especulativo y mal hacer de la banca, es hora de que el estado, en sus diferentes formas institucionales y en representación de la ciudadanía, articule medias estrictas y urgentes a favor de la mayoría de la sociedad. Algunas parece que solo son de sentido común:

1. Poner fin a los paraísos fiscales. Paraísos fiscales que solo sirven para ocultar el dinero negro de la economía especulativa y del patrimonio fraudulento de negocios oscuros y corruptos, que huyen del pago de impuestos y de la acción de la justicia para evitar responsabilidades, incluidos los de las mafias del narcotráfico, la venta ilegal de armas y de las redes internacionales de prostitución.

2. Prohibir los chiringuitos financieros. Mediante la intervención del estado ejercida a través de un mayor control y fiscalización directa de las cuentas e inversiones financieras de las entidades bancarias al efecto de poner fin a una especulación que nunca favorece a la mayoría de la sociedad sino a unos pocos que luego siempre quedan impunes.

3. Endurecimiento de las penas por delitos económicos. Endureciendo sensiblemente las penas para los responsables, directivos y altos ejecutivos de la banca y entidades financieras que con su actuación delictiva perjudican la solvencia, garantía y estabilidad de los depósitos de la ciudadanía.

4. Recuperar la banca pública. El estado debe recuperar y apostar por una banca pública potente, deshaciendo el camino hecho por la presión de los grandes bancos para eludir la competencia, la posible acción de equilibrio de la banca pública en la economía social, que un día desmantelaron y que ahora estamos pagando muy caro.

5. Implantación de un nuevo modelo de intermediación bancaria. A través de una banca pública al servicio de las necesidades de la sociedad, recuperando el espíritu originario de las cajas de ahorro, articulando un nuevo tipo de intermediación bancaria al servicio de la creación de riqueza y de actividad productiva.


La banca tradicional ha perdido su valor de intervenir a favor de la economía real, de facilitar liquidez a las pequeñas empresas, autónomos y consumidores, el estado y sus dirigentes políticos no pueden limitarse a seguir tapando los agujeros y desaguisados de la banca, que en días de juerga y ruleta rusa jugaron con el dinero de todos, y después de recibir ayudas y financiación que no llega a la sociedad, ahora declaran beneficios multimillonarios.

Es hora de que el estado y sus dirigentes políticos, incluida la socialdemocracia europea, renuncien a las políticas monetaristas del neoliberalismo, que pongan límites y freno al mito libre mercado y a la no intervención del estado, que solo favorecen a los que más tienen.

Es hora de que el estado y sus dirigentes políticos apuesten por la acción directa en la economía real a través de la banca pública, es hora que apuesten por un fuerte endeudamiento público para promover y financiar directamente la compra de viviendas de protección oficial, para invertir en I+D +I, para crear nuevos puestos de trabajo y garantizar el mantenimiento de los existentes, para mejorar los servicios públicos y las prestaciones sociales, para fomentar proyectos de economía comunitaria, responsable, social y sostenible que generen incrementos reales del poder adquisitivo de los salarios, es hora que apuesten definitivamente por poner límite a la avaricia de un sistema capitalista para que de una vez por todas no paguemos sus eternas y constantes crisis, incluso en tiempo de crisis.
Patxi Lasa , Graduado Social y miembro de ARALAR .

2008-12-17

DERECHOS HUMANOS EN EL SIGLO XXI  

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Una vez acabados los festejos y conmemoraciones oficiales del 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, no estaría de más que volviéramos a recuperar una mínima humildad y sensatez para hacer un análisis realista y objetivo sobre su aplicación en estos 60 años desde su existencia.

Antes de nada y para que nadie diga después lo que no se ha dicho, reconocer la vigencia en el
tiempo, la validez ética y moral de estos 30 artículos, plenos de derechos, libertades, formulados bajo principios básicos de libertad, igualdad, fraternidad y no discriminación; no hay duda de que ha sido y deberá seguir siendo bandera de aquellos que queremos transformar esta sociedad por otra más justa y solidaria.Sin embargo, y una vez dicho lo dicho, al instante siguiente deberíamos reconocer que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ha ido perdiendo su original intención de ser guía en la universalización de derechos y libertades fundamentales para acabar convirtiéndose en un mero papel, como otros, lleno de promesas formales, que son utilizadas para justificar las agresiones, los expolios y las políticas expansionistas de las potencias económicas, que para más inri son incapaces de aplicarlas y hacerlas efectivas en sus propios países.
Muchos son los datos para no ser optimistas con respecto a la aplicación y extensión de los derechos humanos, pongamos algún ejemplo.No hace mucho, un estudio de la Universidad de las Naciones Unidas aseguraba que el 1 % de los más ricos del planeta posee el 40% de la riqueza global, mientras que la mitad más pobre solo es dueña del 1%, lo que inevitablemente ha conllevado que 1.100 millones de personas sobrevivan con menos de un dólar al día, sin techo, agua potable ni alimentación suficiente, de los cuales 11 millones de niños y niñas morirán cada año a causa de enfermedades como la malaria, la diarrea o la neumonía.

Así mismo, es también por todos conocido que tras el fin de la II Guerra Mundial, las guerras y conflictos bélicos siguen llenando las cunetas y cementerios con millones de muertos y desaparecidos, población civil en su gran mayoría compuesta por mujeres, niños y ancianos; generaciones enteras a las que se les ha expropiado lo que era suyo y que no han conocido otra cosa que la guerra, los campos de refugiados, el miedo y la muerte; Irak, Congo, Ruanda, Afganistán, Sudan, Bosnia-Herzegovina, Colombia, Palestina, Líbano y muchos otros son solo botón de muestra.

Por último, en este pequeño repaso sobre lo que nuestros dirigentes políticos y poderes fácticos no quieren recordar en sus homenajes y conmemoraciones, citar el especial padecimiento y vulneración en los derechos humanos y libertades fundamentales de la población inmigrante, con o sin papeles, colectivo especialmente explotado, marginado, segregado y humillado, población inmigrante por motivos económicos y políticos que en Europa, cada día que pasa, tiene más dificultades para vivir dignamente y en libertad gracias a leyes injustas y antidemocráticas como la Directiva de la Vergüenza que imponen nuestros dirigentes.Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud, el bienestar y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado; toda persona tiene derecho al trabajo; toda persona tiene derecho a la satisfacción de sus derechos económicos, sociales y culturales; derechos todos ellos que fueron proclamados sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

Estos derechos, así como otros derechos de igual relevancia, recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos son olvidados y permanentemente conculcados por los gobiernos, poderes fácticos y grupos de presión de las principales potencias económicas, mientras sin sonrojo ni vergüenza exigen cumplimiento de los propios.

En este 60 Aniversario creo que es necesario recuperar un concepto básico del pensamiento progresista del último siglo, que no es otro que reivindicar que los derechos individuales y colectivos de los ciudadanos y ciudadanas, de los que conforman las mayorías sociales de los pueblos, deben estar por encima de los intereses individuales y particulares de los poderes económicos y multinacionales.

Hoy más que nunca debemos renovar nuestro compromiso activo y ético en la defensa de los derechos humanos, hoy más que nunca es necesario movilizarse y seguir trabajando, desde todas las instancias personales y colectivas, para su reconocimiento y respeto universal en otro modelo de sociedad, mientras tanto los dirigentes políticos de las principales potencias económicas, incluida la nuestra, deberían pedir disculpas por el fracaso sobre el respeto a los derechos humanos en estos 60 años y comprometerse a adoptar medidas concretas que mejoren la situación actual.

2008-11-10

Bienvenido, míster Obama.  

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La elección de Barack Obama como presidente de los EEUU debemos considerarla, sin ningún género de dudas, como un hecho político transcendental y de enorme repercusión para el futuro de la ciudadanía norteamericana así como para gran parte del mundo.

Transcendental y de enorme repercusión no porque Barack Obama sea un peligroso izquierdista, que no lo es, o porque pretenda un cambio inmediato y radical del actual modelo político y económico, que tampoco lo ha dicho ni hará, sino sobre todo, por el tiempo y la forma en que se ha producido su victoria y por la esperanza e ilusión social que ha generado su mensaje de cambio en la parte más desfavorecida de la sociedad y que en el futuro puede posibilitar una mayor presión y una mayor profundización en la transformación y avances sociales que necesita la sociedad norteamericana.

Debemos recordar, en primer lugar, que el destino de millones de personas que viven tanto dentro como fuera de los EEUU están y van seguir estando, en los próximos años, en manos de los que toman las decisiones en EEUU, por lo que la elección de Barack Obama pone fin y alivio a casi una década de gobierno de la administración de George Bush, un administración déspota e imperialista que será recordada en el ejercicio de su quehacer político como uno de las administraciones más sangrientas, ultraconservadoras y antisociales de la historia reciente.


En segundo lugar, señalar que la candidatura y posterior victoria de Barack Obama, primer presidente “no blanco” de los EEUU, ha sido posible gracias a una movilización y a una participación ciudadana sin precedentes en los últimos años, que ha dado como resultado una participación electoral histórica de los que nunca votan y que solo ha sido posible gracias al apoyo expreso y mayoritario de la comunidad afroamericana (90 % de apoyos), de los hispanos (70 % de apoyos) y de una amplia mayoría de la juventud y de la clase trabajadora, en definitiva, de la mayoría de la sociedad civil norteamericana.

También creo que es necesario dejar constancia y en tener lugar, que la victoria de Barack Obama es la victoria de muchos americanos y americanas que desde hace decenas de años han luchado y trabajado por la igualdad y el respeto a los derechos humanos en los EEUU; de muchos de los que día a día han luchado y seguirán trabajando en sus comunidades por acceder una sanidad pública de calidad que les posibilite una mayor esperanza de vida (32 millones de norteamericanos/as no llegan a los 60 años); de muchos de los que aspiran y traban por una vida digna y confortable (45 millones viven bajo el nivel de pobreza) o de los que reivindican y trabajan por una educación accesible (52 millones de norteamericanos/as son analfabetos); la victoria de Barack Obama es la victoria de los que han trabajado y sin duda seguirán trabajando en los próximos años para que las relaciones entre los países se fundamenten en el respeto, la solidaridad y el entendimiento entre naciones, compuesta por hombres libres, en paz y sin violencia.

Por último, reconocer que el discurso y los mensajes electorales de Barack Obama han estado cargados de propuestas claramente progresistas: su convicción en la necesidad de reordenar las prioridades de los fondos públicos y comprometer a las instituciones públicas en la atención de las necesidades de la sociedad por encima de los intereses del gran capital; sus críticas a los excesos del neoliberalismo y de la especulación financiera; su compromiso a retirar las tropas de Irak en el año 2.010; su énfasis en la necesidad de privilegiar el diálogo por encima de las medidas de fuerza; su apuesta por la eliminación de las armas nucleares; la posibilidad de poner fin al embargo y cerco de Cuba y a clausurar la prisión de Guantánamo; su compromiso en la lucha contra el hambre, la pobreza y la enfermedad en todo el mundo y un largo etcétera hacen pensar que sin esperar cambios radicales en el ejercicio del poder de los EEUU, con la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca, sería injusto no reconocer las marcadas y positivas diferencias políticas y humanas entre el triunfador de los comicios norteamericanos y sus predecesores, particularmente con Ronald Reagan y George Bush.

A su favor su energía, su estilo, su capacidad de comunicación y de generar una posición mayoritaria en la sociedad norteamericana a favor de la esperanza, del cambio y del entendimiento entre los pueblos en la búsqueda y construcción de un mundo mejor y más estable.

En su contra esa inevitable prepotencia y complejo de superioridad que todo norteamericano parece tener, que también ha aparecido en alguno de sus discursos, pero sobre todo, la radical oposición que va a sufrir por parte de los poderes económicos más neoliberales y lobis de presión ultraconservadores de los EEUU.

A corto plazo dos asuntos van a ser claves para una mayor evaluación y credibilidad de sus posiciones y de su acción política, por una parte, la posición que finalmente tome EEUU en las guerras de Irak y Afganistán, y por otra el contenido real de las medidas económicas y sociales que tendrá que poner en marcha ante la grave crisis que vive y padece la sociedad norteamericana.

Mientras tanto, y pese a mí relativo pesimismo sobre la condición humana y su capacidad de autodestrucción, en este mundo tan lleno de incertidumbres estoy seguro que somos muchos los hombres y mujeres progresistas y de izquierda a los que nos gustaría ver a EEUU compartiendo problemas y arrimando el hombro.


La posición, los instrumentos y los recursos con los que va a contar Barak Obama para sumarse y trabajar por una transformación global a favor de la mayoría y por mundo más sostenible son extraordinarios y en cualquier caso que EEUU se humanice es esperanzador para todos, la oportunidad de Barack Obama para posibilitar otro mundo posible, es inmejorable. El tiempo lo dirá y actuaremos en consecuencia, mientras tanto y no demuestre lo contrario, bienvenido, míster Barack Obama.

Patxi X. Lasa. Publicado en su blog, Otra Navarra es posible

2008-10-17

Tiempo y oportunidad de grandes cambios  

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Después de varias décadas de fundamentalismo económico, dos de los sacrosantos mitos del sistema capitalista amenazan con derrumbarse. Primera, el mercado siempre tiene razón y es capaz de autoregularse. Falso, la avaricia del actual sistema ha llegado a tales niveles de especulación y manipulación que lejos de estar sustentada en una economía productiva o real, se ha convertido, en una economía ficticia, virtual, o lo que es lo mismo, inexistente. Segunda, cuanto menos intervenga el Estado en el mercado mejor. Falso también, la dimensión de la actual crisis del sistema es consecuencia directa de su falta de regulación y transparencia y sobre todo de la dejación que han hecho nuestros gobernantes políticos en su obligación de velar por el interés general y por los derechos de la ciudadanía.
La combinación de ambos mitos y la falta de valores éticos de gran parte de nuestros dirigentes, son causas principales de la estrepitosa caída del actual sistema financiero, que en la mayoría de los países ha destapado una encubierta crisis estructural de sus economías reales, que como siempre pagaremos el conjunto de la sociedad.
Mientras Europa, con el dinero de todos, inyecta 1,5 billones de euros (100.000 millones de euros en el estado español) para salvar a los bancos y entidades financieras, bancos y entidades financieras que cada año tienen más beneficios que nunca socializan (en el estado español, en el año 2.007, los beneficios de los principales bancos y cajas se incrementaron en una 43 %), nuestros dirigentes políticos siguen empeñados en privatizar y reducir los servicios públicos (Directiva Bolkestein) o ampliar la jornada laboral máxima a 60 horas (Directiva 60 horas).
Los mismos dirigentes políticos que en el estado español, durante muchos años de “crecimiento”, con enormes beneficios en las grandes empresas (un 73% entre 1999 y 2006), han permitido que 11 millones de ciudadanos y ciudadanas ganen menos de 14.000,00 € brutos al año, los famosos mil-euristas; los mismos dirigentes que han consentido que el poder adquisitivo de nuestros salarios se reduzca un 4 % entre los años 1995 y 2005, mientras que el gas, a modo de ejemplo y en lo que llevamos de año, haya subido un 18 %. ¿ Porqué nos engañan tantas veces ? ¿ Porqué aguantamos tanto ?.
Dirigentes que en Navarra, se ponen de ejemplo de buen hacer y excelencia en la gestión de las instituciones y que realmente, como muy bien nos recordaba IU recientemente, son capaces de comprar con el dinero de nuestros impuestos el 1 % de Iberdrola desembolsando más de 173 millones de euros y hoy (a 17 de octubre) apenas valen 51 millones de euros.
En las últimas décadas la acción política de esos mismos dirigentes políticos, conservadores y/o socialdemócratas, han trabajado y colaborado en la definición y construcción del actual sistema neoliberal, básicamente de común acuerdo tras la caída del muro de Berlín en el año 89, sintonía con las directrices marcadas por el FMI, G-7, Banco Mundial y otras jerarquías neoliberales de las que ahora todos renegarán, en pleno transformismo ideológico, aunque transitorio, ya que en el momento que pase el actual ciclo descendente de la economía, como ellos dicen, seguirán practicando sus mismas políticas económicas en favor de los de siempre.
Pero que nadie se equivoque, aunque la actual crisis en ningún caso va a suponer el fin del actual sistema neoliberal, fundamentalmente debido a la inexistencia de una alternativa de izquierda sólida y consolidada que sea capaz de ofrecer un modelo social de progreso y crecimiento sostenible a favor de la gran mayoría de sus ciudadanos y ciudadanas, no es menos cierto que a partir de ahora nada será igual, en las últimas semanas son muchas las máscaras que han caído y los engaños que hemos descubierto. Puede ser tiempo y oportunidad de cambios profundos.
Para ello es necesario exigir y recuperar los valores éticos en la acción y en la gestión política del interés general interviniendo en el sistema económico para corregir los graves desequilibrios que produce el mercado y una falsa competencia que siempre favorece a los que más tienen, regulando y limitando las decisiones de las entidades bancarias y financieras, verificando sus cuentas, sus recursos reales y solvencia patrimonial, poniendo límites a los salarios e indemnizaciones de sus ejecutivos y altos cargos, recuperando y fortaleciendo los servicios públicos estratégicos, eliminando los paraísos fiscales y persiguiendo penalmente las prácticas corruptas y fraudes, que legalmente denominaban negocios especulativos de alto riesgo.
Como decía antes, puede ser tiempo y oportunidad de grandes cambios, muchos de ellos se van a producir de manera inevitable, ya que, el actual modelo económico neoliberal es insostenible en su concepción actual, la crisis es algo más que un desajuste del sistema y no tendrán más remedio que reconducirla severamente. No solo ha puesto en bancarrota a muchos de los más grandes bancos y principales entidades de inversión del mundo, sino que han puesto en peligro el equilibrio económico de numerosos estados, ha puesto en peligro nuestros ahorros, nuestras pensiones, nuestros puestos de trabajo, nuestro sistema de protección social y servicios públicos.
Tiempo y oportunidad de grandes cambios, que para que no se queden en un mero maquillaje y en una nueva vuelta de rosca hacia el caos, tienen que ser liderados por una izquierda renovada y transformadora, sin hipotecas con la derecha, sin peajes con los poderes económicos, desde la conformación de mayorías sociales de progreso, desde la transparencia, desde la participación activa de la ciudadanía, una izquierda que construya, ética y eficaz con el objetivo prioritario de trabajar a favor de la mayoría, posibilitando nuevos retos, nuevos modelos y avances sociales, nuevos valores, practicando la solidaridad y la justicia social,
Como recientemente y con su habitual ironía, nos decía José Saramago, la izquierda tiene que pensar, tiene que actuar, tiene que arriesgar, ya que en caso contrario, llegaremos a su misma conclusión ¿Dónde esté la Izquierda?.
Publicado por Patxi Xabier Lasa Aristu, en Otra Navarra es posible